lunes, 3 de noviembre de 2008

Nirvana...


Tenía el tacto frío y el sabor metálico. El sonido mecánico y reluciente a la vista. El olfato no sabría describirlo, no recuerdo...

Pero si que recuerdo su expresión, cuando entró a la habitación dejando que se iluminara mi cara con la luz que entraba del pasillo. Su boca abierta y su garganta muda acompañaban a unos ojos desorbitados que seguían a unas piernas que venían rapidamente hacia mí con la esperanza de poder detenerme...

Repito, con la esperanza de poder detenerme...

Ahora todo es blanco y azul claro, huele bien... nunca había imaginado que el infierno fuese así...

1 comentario:

el empalador negro dijo...

esta de puta madre el texto...describes muy bien tio...deberias pasearte más por la frikada esta del blog...
salud!